Estas sesiones están pensadas para capturar la magia de cada etapa, desde que vuestro bebé se mantiene sentado (alrededor de los 6 meses) hasta que ya son niños mayores. No hay límite de edad: cualquier momento es perfecto para detener el tiempo y guardar un bonito recuerdo de cómo son ahora.






Para sacarles el máximo partido, si el peque tiene entre 6 meses y 2 años, mi consejo es agendar la sesión por la mañana. Es el momento en el que están más descansados, con la barriguita llena y nos regalan sus mejores sonrisas. Con niños más mayores, la flexibilidad es mayor: buscaremos el momento en que se sientan más activos y felices para capturar su verdadera esencia.
Un detalle importante: Si queréis las fotos para una fecha concreta (como su cumpleaños o un regalo especial), recordad que debemos realizar la sesión con al menos tres semanas de antelación para asegurar la entrega a tiempo.


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