Julio 2023 - Mas Llombart
En pleno corazón del verano, Everyn y Carlos celebraron su boda en Mas Llombart, una finca preciosa rodeada de entornos especiales, perfecta para una ceremonia al aire libre llena de momentos inolvidables. Como fotógrafa de bodas, me apasiona capturar esas bodas que vibran con energía y espontaneidad, y esta fue una de esas donde la conexión con los novios y su gente fue instantánea.

Desde el primer momento se notaba que iba a ser un día muy especial. La preparación de la novia tuvo lugar en el mismo Mas Llombart, rodeada de sus amigas más cercanas, risas nerviosas y una emoción contenida que se respiraba en el aire. Todo estaba perfectamente coordinado, pero sin perder esa sensación de naturalidad que hace que la fotografía de boda auténtica cobre vida. Everyn, con una sonrisa que no se borró en ningún momento y algún que otro estado de nervios, se dejó acompañar con calma, mientras los detalles empezaban a cobrar protagonismo: su ramo, los zapatos, las joyas, la mirada de sus amigas y sobretodo su padre al verla vestida… cada instante era puro oro para mi cámara.





Carlos se preparó en su casa, rodeado de sus amigos y familiares más cercanos, en un ambiente distendido y familiar. Lo acompañamos para captar esos momentos íntimos y naturales que muchas veces se pierden: concentración para abrocharse los gemelos, nervios en el momento de ajustar el ramito de flores de su solapa y un último vistazo al reloj antes de salir rumbo al lugar de la ceremonia.




Uno de los grandes protagonistas de la boda fue sin duda su perro, que tuvo la misión más tierna del día: llevar los anillos. En un momento absolutamente emotivo y original, el perro caminó hacia la pareja en mitad de la ceremonia, entre sonrisas y lágrimas de los invitados. Son esos momentos únicos los que hacen que un reportaje de boda sea irrepetible.



Durante la ceremonia, además, se vivió uno de los momentos más emotivos de toda la jornada: el lanzamiento de globos de helio en recuerdo de los seres queridos que ya no están. Fue un homenaje precioso, íntimo, que unió a todos en un instante de silencio y memoria compartida.



Después de tantas emociones, Everyn y Carlos se tomaron un ratito solo para ellos. Un momento de calma, de mirarse sin prisas, de respirar juntos antes de seguir celebrando. Fue de esos instantes que no se planean, pero se quedan grabados para siempre.

Ya en la cena y la fiesta, la alegría fue protagonista absoluta. Mucha gente joven, con ganas de celebrar, de bailar y de disfrutar hasta el último minuto. Música, brindis, carcajadas y abrazos por doquier. Como fotógrafa, estos momentos me permiten trabajar desde una perspectiva de fotografía documental de boda, donde las imágenes no solo se ven, sino que se sienten.




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